Quemaduras
La aplicación de la oxigenoterapia hiperbárica frente a quemaduras contribuye a la puesta en marcha de dos mecanismos que se complementan entre sí: una elevada presión ambiental y la respiración de un oxígeno 100% libre de impurezas. Este hecho condiciona que se produzcan dos efectos claramente diferenciados; un efecto volumétrico porque aumenta la presión ambiental y un efecto volumétrico porque aumenta la presión parcial del oxígeno que el paciente respira.
En este sentido, la aplicación de la cámara hiperbárica a pacientes que presenta graves quemaduras resulta muy eficaz, ya que la OTHB restablece la formación de tejido de granulación, una fase crucial en la cicatrización, especialmente en pacientes con quemaduras en los que encontramos tejidos hipóxicos que la frenan.
En esa alternancia entre la hiperoxia y la normoxia se produce un buen estímulo angiogenético que contribuye a la formación de nuevos vasos sanguíneos.
La corrección de la hipoxia tisular general o local es algo fundamental y que se alcanza al aplicar la oxigenoterapia hiperbárica frente a las quemaduras. Ésta realiza un aporte adicional de oxígeno disuelto en plasma y no sujeto a la regulación metabólica del oxígeno eritocitario, por lo que es transferido por difusión simple como oxígeno extra al organismo.